Historia de la alimentación en dos minutos

Todo lo que eres

La historia de la alimentación está estrechamente relacionada con la evolución del hombre. Para poder vivir, todos los seres vivos necesitan alimentarse. El ser humano fue cambiando sus hábitos alimentarios para adaptarse a las adversidades que el medio presentaba. El tipo de alimento que el hombre ingería para su sustento fue cambiando a través de los tiempos, porque estaba obligado a comer aquellos que estaban más cercanos y eran más fáciles de obtener con las pocas herramientas que poseía.

Esta gran capacidad de adaptación por parte del ser humano trae aparejado también la aparición de diferentes modos de alimentarse en las distintas sociedades. A su vez, esto logra que los hábitos alimentarios de una población no sean siempre los mismos sino variables según su entorno vital.

¡A digerir esta información!

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DIANÓSTICO DE SALUD

Refiere la Dra Mausner: Que el contenido de la medicina de población es diferente  al de las disciplinas clínicas. La medicina clínica se concentra  en el cuidado  médico de personas, que generalmente son enfermos que solicitan ayuda y en años recientes,  el estudio de individuos aparentemente sanos ha sido estimulado para descubrir la enfermedad  en sus inicios. En la medicina de población, la comunidad sustituye al paciente como centro de atención. ( pagina  1 del libro Judith S. Maussner y anita k Bahn Interamericana 1977 México) ¿ Qué tan sana está una población? ¿ Qué tan enferma? Es obvio que en una población tendremos sujetos sanos, pero también enfermos y cuando realizamos  el diagnóstico de salud, estamos tomando en cuenta a ambos. Lo que se tiene que acentuar  es que este enfoque de la medicina,  requiere de otras destrezas aparte de las clínicas. Cuando estoy frente a un paciente con fiebre, una pregunta que debemos de hacernos es saber qué enfermedades son prevalentes, qué distribución tienen  en relación con la edad y el sexo y si en ese momento.  existe un brote epidémico de Influenza o Dengue. Toda la información anterior,  será de gran ayuda para precisar el estado de salud. Un diagnóstico de comunidad,  idealmente sería tomar a todos los habitantes y  realizarles un  estudio clínico, de laboratorio y gabinete. El diagnóstico de comunidad depende entonces de un  diagnóstico clínico bien hecho.

UN PACIENTE EN DISMINUCION DE MACEDONIO FERNÁNDEZ

El señor Ga había sido tan asiduo, tan dócil y prolongado paciente del doctor Terapéutica que ahora ya era sólo un pie. Extirpados sucesivamente los dientes, las amígdalas, el estómago, un riñón, un pulmón, el bazo, el colon, ahora llegaba el valet del señor Ga a llamar al doctor Terapéutica para que atendiera el pie del señor Ga, que lo mandaba llamar.

El doctor Terapéutica examinó detenidamente el pie y “meneando con grave modo” la cabeza resolvió:

-Hay demasiado pie, con razón se siente mal: le trazaré el corte necesario, a un cirujano.

FIN

AISLAMIENTO Y CUARENTENA Dr Lederman

AISLAMIENTO Y CUARENTENA http://www.llave.connmed.com.ar/portalnoticias_vernot icia.php?codigonoticia=1864

El hombre y sus epidemias a través de la historia WALTER LEDERMANN D. Durante las primeras pandemias ya se había observado que el riesgo de enfermar aumentaba al aproximarse a los enfermos o, dicho de otra manera, que los enfermos irradiaban el mal. Nació así el concepto del contagio aéreo. Avicena, el famoso médico del siglo XI, había reparado en que, antes del inicio de la peste, las ratas comenzaban a morir en las calles, pero ni él ni nadie en mucho siglos encontró una explicación, aunque Atanasius Kircher en 1659, vio los animaliculus al microscopio. Luego se observó que las ropas usadas por quienes habían fallecido también podían trasmitir la enfermedad. Estas observaciones fueron confirmadas ampliamente durante la peste negra, dada su duración y extensión, que permitieron hacer muchas constataciones. Las consecuencias fueron dos conceptos profilácticos: el aislamiento (huida) y el acordonamiento (cuarentena, protección de fronteras) (Tabla 2). ¿Contagio? Eludir a los enfermos Sepultar o quemar muertos Abandonar los lugares Acordonar los lugares Del aislamiento tomamos tempranamente nota en Bocaccio. Recordemos como unas nobles damas y gentiles caballeros huyen de la ciudad y se aislan en una villa, donde matan el tiempo relatándose historias picarescas. Huyen así del mal aire que rodea a los enfermos y a los muertos. Mucho más tarde, Daniel Defoe, autor conocido más que todo por su Robinson Crusoe, aporta otros antecedentes en El año de la peste, donde relata cómo Inglaterra, que hasta entonces se había escapado de la enfermedad por su insularidad, fue finalmente afectada por una gran epidemia en 1665. Algunos ingleses, imitando a los personajes de Bocaccio, pusieron agua por medio y se fueron a los buques anclados mar afuera, donde perecieron igual, pues llevaban la bacteria con ellos. Defoe relata las crueles prácticas de aislamiento adoptadas, que condenaban a muerte a familias enteras, obligándolos a permanecer encerrados en sus casas junto a los moribundos, con guardias en las puertas delantera y trasera, los que muchas veces fueron asesinados. Cordón sanitario y cuarentena La cuarentena nació en 1374, con el edicto de Reggio, ciudad de Módena, Italia. En realidad fue un cordón sanitario, pues el término cuarentena derivó en término marítimo, aplicándose un período de aislamiento a los buques que llegaban de puertos de mala fama médica. Este período llevaba implícita la idea del período de incubación. El primer puerto en que se decretó cuarentena (que fue sólo treintena: luego se ampliaría) fue Ragusa (hoy Dubrovnik, Bosnia-Herzegovina, sobre el Adriático) en 1377. Seis años después, Marsella aumentó el plazo a los cuarenta días. En el siglo XV este período de observación o cuarentena hizo nacer el lazareto, también en Marsella, 1476, lugar complementario donde los pasajeros debían permanecer en espera que pasase el período de contagio arbitrariamente establecido. Con el tiempo llegaron a establecerse complejos reglamentos. Según el puerto de procedencia o los puertos que hubiera tocado en su viaje, el barco se calificaba de patente ‘limpia’ o ‘sucia’. Si era ‘sucia’, los objetos debían quedar en la cubierta del barco, oreándose ‘ al sereno’ (período de sereinage), los pasajeros sanos cumplir cuarentena en el lazareto y los enfermos ir al hospital. Según la enfermedad, los plazos variaban entre 8 y 30 días. ¡En 1784, Marsella imponía 50 días de cuarentena a los buques procedentes de Túnez y Argel ! Luego del período de serenaige, barco, bártulos y enseres se desinfectaban con vapores de cloro (Tabla 3).

¿Contagio?
Eludir a los enfermos
Sepultar o quemar muertos
Abandonar los lugares
Acordonar los lugares

Del aislamiento tomamos tempranamente nota en Bocaccio. Seguir leyendo

Cerca del quirófano

Anexo a los quirófanos se ubican casi siempre los vestidores médicos. Es un lugar privado donde los ayudantes, el anestesiólogo y el cirujano cambian su ropa de diario por el uniforme azul. Para que el médico ingrese a la sala de  cirugía debe de  cubrirse la boca,  el pelo, zapatos y  enfundarse  con pantalón y camisa libre de gérmenes. Obviamente  hay vestidores para mujeres y para varones.

Sitio de enormes tensiones que se disipa con pláticas cotidianas, comentarios sobre el acontecer del país o asume en otras veces  el rostro del silencio. Todos quitan su ropa de calle y buscan en los estantes la talla   que mejor acomode.

Los que sólo vamos como ayudantes o aprendices, nos limitamos  a observar a los que asumirán  la responsabilidad. Los médicos  tienen conductas variadas. En aquella ocasión el paciente era un niño de cinco  años con un tumor  alojado  en  faringe. El anestesiólogo de piel blanca, ojos de raya cubiertos por espejuelos  y bajo de  estatura. Él  normalmente serio, ahora parecía más. Se cambiaba  sentado en una esquina,  alejado de los demás. Yo no sabía si  era por  bochorno  o por  la dificultad   técnica de la anestesia.  El cirujano otorrino, se la había pasado contando situaciones jocosas que le festejábamos  y se cambiaba de pie  en una esquina contraria a  la  del anestesista. Hubo un momento en que nos quedamos callados,  envueltos  en la dificultad del quehacer que vendría.

El otorrino  bajó los pantalones dejando al descubierto su ropa interior, al mismo tiempo  el  anestesiólogo  sentado en la esquina opuesta hacia lo mismo. Cuando escuchamos del  cirujano  un “ ay ay ay”  amanerado y  reculando hacía donde estaba su compañero   y exclamando  “Ay… ay   qué me vas hacer… qué me vas  a hacer”  hasta que sentó sobre las piernas de su colega.  Rompimos en carcajadas.  Él se puso  de mil colores mientras el otro imitaba movimientos copulatorios y seguía  con su la vocecita amanerada “ qué me vas a hacer”, “qué me vas a hacer”  Instantes después se paró y serio le dijo  ánimo colega, deje esa cara  que vamos a salir bien de la cirugía.  medicos

las partes de la medicina

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Yo no fui cirujano. Soy una persona que gusta mirar a muchos.  La comunidad  puede ser un paciente de muchas cabezas,  que cada día tiene más edad,  pero aún no es  anciano. Deseamos darle  mejor  salud,  aumentar su esperanza, pero sobre todo otorgarle  calidad de vida.

La mayor parte de mis alumnos, por no decir todos,  provienen del área urbana y responde a  una clase media.  Muy pocos son de  áreas rurales. Las comunidades las ven  cuando hacen un día de campo. La visión social implica percibir a la medicina  como un fenómeno de masa. Metafóricamente es pensar en la comunidad como un paciente formado por cientos de personas. A los estudiantes tenemos que enseñarles medicina bajo una óptica social. 

Hay muchos peros que hay que franquear para que los conceptos  germinen en el  estudiante.  La  medicina es una sola, las divisiones se hacen con diferentes propósitos, pero no son reales, sin embargo se toman muy  a  pecho.  Por fines didácticos reconocemos tres  partes: La encargada  de estudiar la estructura y la función,  la  de identificar  datos, signos, síndromes y enfermedades  en el paciente y aquella que nos dice que tan  sana o enferma está una comunidad y  cómo podemos  disminuir  daños  y  reducir factores de riesgo. Una es la medicina  básica, otra es  la medicina clínica y la última identificada  como sociomedicina o medicina comunitaria.

La más conocida por todos  es la Medicina clínica y es la que tiene mayor presencia  en la sociedad y en la cabeza de cada uno de nosotros.  Identifique  en  los periódicos  o  en los medios como  caricaturizan  a un médico  y   lo hacen operando,  o bien  atendiendo  en un consultorio. ¿Ha  visto que lo dibujen  haciendo una investigación de campo? Los programas de televisión, relacionadas con el quehacer  médico lo ubican  en su mayoría en el medio hospitalario. Nuestro estudiante desde  recién nacido se ha puesto en contacto con  este sector de la medicina. En su gestación con el obstetra,  en su nacimiento con el hospital   y en  control con el pediatra y cuando va a medicina preventiva   va a que lo pinchen.  El servicio de medicina preventiva  del hospital funcionaba más como un anexo de la medicina clínica. Preguntemos como se visualizan los estudiantes de medicina  y responderán que se miran en un centro hospitalario de tercer nivel,  ya dando consulta de especialidad o interviniendo quirúrgicamente. Nada  raro  es que en la facultad, los maestros que imparten cátedras, trabajen  en el área hospitalaria,  y mucho menos   quienes lo hacen en el laboratorio y  en la sociomedicina.

No es de extrañar que los educandos  piensen que las  ciencias de la comunidad  son complementarias  de la clínica.

Mi maestro José Negrete Herrera

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Cuando tomé clases con mi maestro de Anatomía el Dr. José Negrete Herrera, él era una explosión de conocimientos frente al cadáver. Decía: hacemos la incisión, alejamos el tejido graso y aconsejaba: “no usen instrumentos de corte, sólo de disección. Vean, cuento uno, cuento dos y tres y aquí debe de estar el nervio Circunflejo”. Y lo sacaba con la sonda acanalada.”Pintamos a la vena de azul, a la arteria de rojo y al nervio de verde y esto lo llamamos disectocromia. Ande, ande, toquen… el que no toca no siente, el que no siente es como el que no ve y el que no ve, no sabe”. Escribió su libro de anatomía bajo una óptica clínica,” este tipo de anatomía sirve más al médico general, pues relaciona los puntos anatómicos con el quehacer de la clínica” . Además del conocimiento profundo de la anatomía, había en él, un valor mayor, la de ser humano. Un compañero de estudios me confesó “ Vivo solamente con mi madre, y ella empezó con un dolor en su vientre y fiebre, Le hablé al maestro explicándole , y dijo que la llevara a urgencias del hospital Juárez que él, llegaría. Y llegó… diagnosticó una apendicitis y operó de inmediato, pues según supe ésta se había reventado. Mi madre vive por el”.
Estábamos pendientes de sus manos, cuando el tomaba los instrumentos., pues como un mago siempre nos sorprendía. Lo conocí cuando sus condiciones físicas mermaban por las mordidas de la diabetes, pero su pulso se mantuvo firme, su deseo de ofrecer su sapiencia, inmutable y el halo de las personas que aman al hombre y el mundo en que viven: la bondad.
Ha pasado mucho tiempo, sé que te has integrado a la naturaleza, pero tu presencia en muchas conciencias persiste y tu estatura es un edificio sólido que es ejemplo para mi generación y las que vienen.