LA OBESIDAD

Para la mayoría de las personas es difícil aceptar un diagnóstico positivo de obesidad”. Este argumento se plantea como si la obesidad para una persona obesa no fuera evidente a los ojos de todos incluyendo a la persona afectada. Por otro lado, no necesitamos llegar a rebasar o desbordar los espacios cotidianos para darnos cuenta que estamos subiendo de peso más allá de lo deseable. No se trata de buscar con tecnologías sofisticadas diminutas moléculas que nos confirmen el diagnóstico: la obesidad es omnipresente y, sin embargo, no la identificamos como problema y menos aún la diagnosticamos como enfermedad y/o causa de muerte. El texto hace énfasis en esta condición: se debe reconocer (aceptar su existencia), diagnosticar (darle un nombre a los afectados) y se debe otorgar un tratamiento (ofrecer un remedio efectivo). La obesidad se identifica como una forma de ser y se asume como estar alto o bajito de estatura, y eso no conlleva ninguna connotación de daño. Pareciera indispensable quitarle ese velo protector, pues precisamente eso impide lograr que se vea como una condición de vida de muy alto riesgo para la salud.

Barquera S, Tolentino L y Rivera Dommarco J, ed. Sobrepeso y obesidad: epidemiología, evaluación y tratamiento. Cuernavaca, México: Instituto Nacional de Salud Pública, 2006.

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