AISLAMIENTO Y CUARENTENA Dr Lederman

AISLAMIENTO Y CUARENTENA http://www.llave.connmed.com.ar/portalnoticias_vernot icia.php?codigonoticia=1864

El hombre y sus epidemias a través de la historia WALTER LEDERMANN D. Durante las primeras pandemias ya se había observado que el riesgo de enfermar aumentaba al aproximarse a los enfermos o, dicho de otra manera, que los enfermos irradiaban el mal. Nació así el concepto del contagio aéreo. Avicena, el famoso médico del siglo XI, había reparado en que, antes del inicio de la peste, las ratas comenzaban a morir en las calles, pero ni él ni nadie en mucho siglos encontró una explicación, aunque Atanasius Kircher en 1659, vio los animaliculus al microscopio. Luego se observó que las ropas usadas por quienes habían fallecido también podían trasmitir la enfermedad. Estas observaciones fueron confirmadas ampliamente durante la peste negra, dada su duración y extensión, que permitieron hacer muchas constataciones. Las consecuencias fueron dos conceptos profilácticos: el aislamiento (huida) y el acordonamiento (cuarentena, protección de fronteras) (Tabla 2). ¿Contagio? Eludir a los enfermos Sepultar o quemar muertos Abandonar los lugares Acordonar los lugares Del aislamiento tomamos tempranamente nota en Bocaccio. Recordemos como unas nobles damas y gentiles caballeros huyen de la ciudad y se aislan en una villa, donde matan el tiempo relatándose historias picarescas. Huyen así del mal aire que rodea a los enfermos y a los muertos. Mucho más tarde, Daniel Defoe, autor conocido más que todo por su Robinson Crusoe, aporta otros antecedentes en El año de la peste, donde relata cómo Inglaterra, que hasta entonces se había escapado de la enfermedad por su insularidad, fue finalmente afectada por una gran epidemia en 1665. Algunos ingleses, imitando a los personajes de Bocaccio, pusieron agua por medio y se fueron a los buques anclados mar afuera, donde perecieron igual, pues llevaban la bacteria con ellos. Defoe relata las crueles prácticas de aislamiento adoptadas, que condenaban a muerte a familias enteras, obligándolos a permanecer encerrados en sus casas junto a los moribundos, con guardias en las puertas delantera y trasera, los que muchas veces fueron asesinados. Cordón sanitario y cuarentena La cuarentena nació en 1374, con el edicto de Reggio, ciudad de Módena, Italia. En realidad fue un cordón sanitario, pues el término cuarentena derivó en término marítimo, aplicándose un período de aislamiento a los buques que llegaban de puertos de mala fama médica. Este período llevaba implícita la idea del período de incubación. El primer puerto en que se decretó cuarentena (que fue sólo treintena: luego se ampliaría) fue Ragusa (hoy Dubrovnik, Bosnia-Herzegovina, sobre el Adriático) en 1377. Seis años después, Marsella aumentó el plazo a los cuarenta días. En el siglo XV este período de observación o cuarentena hizo nacer el lazareto, también en Marsella, 1476, lugar complementario donde los pasajeros debían permanecer en espera que pasase el período de contagio arbitrariamente establecido. Con el tiempo llegaron a establecerse complejos reglamentos. Según el puerto de procedencia o los puertos que hubiera tocado en su viaje, el barco se calificaba de patente ‘limpia’ o ‘sucia’. Si era ‘sucia’, los objetos debían quedar en la cubierta del barco, oreándose ‘ al sereno’ (período de sereinage), los pasajeros sanos cumplir cuarentena en el lazareto y los enfermos ir al hospital. Según la enfermedad, los plazos variaban entre 8 y 30 días. ¡En 1784, Marsella imponía 50 días de cuarentena a los buques procedentes de Túnez y Argel ! Luego del período de serenaige, barco, bártulos y enseres se desinfectaban con vapores de cloro (Tabla 3).

¿Contagio?
Eludir a los enfermos
Sepultar o quemar muertos
Abandonar los lugares
Acordonar los lugares

Del aislamiento tomamos tempranamente nota en Bocaccio. Recordemos como unas
nobles damas y gentiles caballeros huyen de la ciudad y se aislan en una villa,
donde matan el tiempo relatándose historias picarescas. Huyen así del mal
aire que rodea a los enfermos y a los muertos. Mucho más tarde, Daniel Defoe,
autor conocido más que todo por su Robinson Crusoe, aporta otros
antecedentes en El año de la peste, donde relata cómo Inglaterra, que
hasta entonces se había escapado de la enfermedad por su insularidad, fue
finalmente afectada por una gran epidemia en 1665. Algunos ingleses, imitando a
los personajes de Bocaccio, pusieron agua por medio y se fueron a los buques
anclados mar afuera, donde perecieron igual, pues llevaban la bacteria con
ellos. Defoe relata las crueles prácticas de aislamiento adoptadas, que
condenaban a muerte a familias enteras, obligándolos a permanecer encerrados en
sus casas junto a los moribundos, con guardias en las puertas delantera y
trasera, los que muchas veces fueron asesinados.

Cordón sanitario y cuarentena

La cuarentena nació en 1374, con el edicto de Reggio, ciudad de Módena,
Italia. En realidad fue un cordón sanitario, pues el término cuarentena derivó
en término marítimo, aplicándose un período de aislamiento a los buques que
llegaban de puertos de mala fama médica. Este período llevaba implícita la idea
del período de incubación. El primer puerto en que se decretó cuarentena
(que fue sólo treintena: luego se ampliaría) fue Ragusa (hoy Dubrovnik,
Bosnia-Herzegovina, sobre el Adriático) en 1377. Seis años después, Marsella
aumentó el plazo a los cuarenta días. En el siglo XV este período de observación
o cuarentena hizo nacer el lazareto, también en Marsella, 1476, lugar
complementario donde los pasajeros debían permanecer en espera que pasase el
período de contagio arbitrariamente establecido. Con el tiempo llegaron a
establecerse complejos reglamentos. Según el puerto de procedencia o los puertos
que hubiera tocado en su viaje, el barco se calificaba de patente ‘limpia’ o
‘sucia’. Si era ‘sucia’, los objetos debían quedar en la cubierta del barco,
oreándose ‘ al sereno’ (período de sereinage), los pasajeros sanos
cumplir cuarentena en el lazareto y los enfermos ir al hospital. Según la
enfermedad, los plazos variaban entre 8 y 30 días. ¡En 1784, Marsella imponía 50
días de cuarentena a los buques procedentes de Túnez y Argel ! Luego del período
de serenaige, barco, bártulos y enseres se desinfectaban con vapores de
cloro (Tabla 3).

2 comentarios

  1. Hola, qué interesante blog. ¿porqué dejó de escribirlo? Saludos,

  2. Me concentré en la lteratura y el objetivo del blog se perdió.

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